Cómo afrontar un examen tipo test - Oposiciones SagaOposiciones Saga

Cómo afrontar un examen tipo test

Una de las principales preguntas que nos hacemos cuando decidimos presentarnos a las oposiciones a Policía Nacional es cómo afrontar el estudio y, sobre todo, como debemos enfrentarnos a cada una de las tipologías de exámenes que contiene la oposición, principalmente al test de conocimientos.

El problema

La mayoría de nosotros, los que somos o hemos sido opositores, tendemos a cometer la gran equivocación de seguir con la misma tónica de estudio que ya habíamos empleado a lo largo de nuestra vida estudiantil, es decir, memorizar, memorizar y memorizar, sin entender la mayoría de los conceptos. Los engullimos, para después soltarlos de carrerilla sin ningún tipo de complejos y a veces sin sentido.

Para poder retener todo el temario de la oposición, tendremos que invertir un gran número de horas al día y durante meses e incluso años, siendo todavía más acentuado en el caso de opositar a Escala Ejecutiva ya que el número de temas es mayor y los exámenes son de diversa índole.

Tras este gran esfuerzo realizado por parte del opositor, llega la hora del examen y los resultados obtenidos no son los esperados. Y, en lugar de tener la gran nota que se correspondería con el esfuerzo realizado, se obtiene un aprobado raspado e incluso un suspenso, a lo que se suma que hay opositores que a nuestro juicio iban peor preparados y habían estudiado menos, pero que sacan mejores notas. ¿Cómo puede suceder esto? ¿No debería este “proceso selectivo” discriminar a los mejores y a los que más estudian? ¿Por qué no he tenido éxito en el test “si me lo sé todo”? ¿Cómo voy a seguir con la oposición si este año iba superpreparado y he suspendido? ¿Cuánto más tengo que estudiar?

Bueno. Tras estas preguntas no hay respuestas milagrosas, ni pócimas para conseguir un aprobado, pero sí una serie de consejos que, a los que llevamos unas cuantas oposiciones a nuestras espaldas, nos han dado buen resultado.

Las posibles soluciones

PRIMERO: El examen tipo test es diferente al examen de desarrollo. En el tipo test utilizamos la memoria de reconocimiento, mientras que en el examen de desarrollo utilizamos la memoria de recuerdo. Dicho esto, a la hora de aprender debemos, lo primero de todo comprender lo que leemos, para de ese modo poder asimilar ideas, que luego nos servirán para poder relacionar las distintas materias o temas entre sí y poder identificar la respuesta correcta en el cuestionario, aunque no aparezca literalmente como la hemos estudiado.

SEGUNDO: Localizar las palabras, conceptos, definiciones o ideas claves, tratando de identificar dónde nos “pueden pillar” o qué es lo que puede preguntar el Tribunal de cada apartado, o de dónde podría sacar las preguntas que tienen mayor dificultad. Por ejemplo, debemos señalar fechas, plazos, siglas, nombres de autores, conjunciones que cambian el sentido de un artículo o una frase (y/o)…

TERCERO: Hacer esquemas o resúmenes, que podamos relacionar con los dos apartados anteriores, y que sirvan para poder sintetizar mejor lo estudiado. También se aconseja, a quien le gusten los ‘colorines’, subrayar de modo diferente esas palabras claves que hemos mencionado en el apartado segundo, y hacer indicaciones al margen de la página, señalando aquellos detalles que en ningún caso podemos olvidar o que nos sirven de aclaración.

CUARTO: Cada vez que repasemos un tema debemos ir haciéndonos preguntas, tratando de simular lo que podrían ponernos de cada uno de los enunciados que vayamos interiorizando.

QUINTO: Realizar simulacros de exámenes, pero siempre teniendo en cuenta que solo son útiles si cuando fallamos alguna respuesta, entendemos por qué lo hemos hecho y buscamos dónde está el error.
Una vez que hemos seguido estas pautas, llega la hora de enfrentarnos al examen, para lo cual también os reseñamos una serie de consejos.

Consejos para el examen

  • Leer bien las instrucciones, cuánto vale cada pregunta acertada y sobre todo cuánto resta cada respuesta incorrecta, así como el tiempo del que se dispone para hacer el examen para poder hace una buena gestión del tiempo.
  • Se deben leer las preguntas con detenimiento y, sobre todo, las respuestas, ya que una simple coma puede cambiar el sentido de una frase. Existe también una tendencia generalizada a que una vez empezamos a leer las respuestas propuestas por el tribunal, si vemos una que se ajusta a lo que consideramos como correcto, dejamos de leer las demás, cuando es posible que las siguientes sean más correctas o más completas.
  • Debes responder primero a las preguntas fáciles, o aquellas en que no dudas la respuesta, pero teniendo en cuenta que a la hora de contabilizar las preguntas que llevas contestadas y decidir sobre si arriesgar en las que no tienes tan claras, debes valorar, que seguramente entre esas respuestas que consideras acertadas al 100%, no va a ser tal el porcentaje, sino que seguramente entre un 10 y 20 % de las preguntas estén contestadas erróneamente, ya que el exceso de confianza a veces nos juega malas pasadas.
  • Una vez hecha esta contabilización, decide cuánto quieres arriesgar, es decir si respondes o no a las preguntas de las que no estás seguro, teniendo en cuenta que la penalización por un error es la mitad de lo que ganas con un acierto, que para responder a estas preguntas no debes buscar cuál es la correcta sino cuáles son incorrectas, porque a veces el hacer la operación al contrario de lo que estás acostumbrado te puede dar la respuesta válida.
  • Pon en duda aquellas preguntas que contienen verdades absolutas o negaciones absolutas, o lo que es lo mismo que tienen adverbios como “siempre” “nunca”…

Para finalizar, solo nos queda desearos suerte en esta andadura y recordaros que nuestro equipo está a vuestra entera disposición para las dudas que os puedan surgir, no solo en el contenido de las materias a estudiar, sino en cómo afrontar ese estudio con el mayor éxito posible.