Crónica del día a día de un opositor (crónica del que fue mi día)Oposiciones Saga

Crónica del día a día de un opositor (crónica del que fue mi día)

cronica policia

Nuestro tutor de escala básica, en primera persona, revive el día a día de un opositor en su lucha contra sí mismo.

5:00 a. m. Suena el despertador, lunes, otra semana empieza del frío mes de enero. El maldito sonido de ese despertador me recuerda que otra vez me duele la cabeza. No hay nadie en mi casa levantado, mis padres duermen, mis hermanos lo mismo. Silencio, ensordecedor silencio.

Me dirijo a la cocina donde me preparo dormido un café bien cargado. Asomado a la ventana de mi habitación mientras tomo ese café, observo la calle. No hay nadie. Solo el camión de la basura y una señora paseando a su perro. No puedo casi ni abrir los ojos del cansancio cuando aparecen unas luces de color azul reflejadas en el escaparate de una tienda. Es un coche de la Policía Nacional. A bordo, dos policías que observan detalladamente los callejones más oscuros.

Me despierto, son ellos, parece que me he tomado una doble dosis de café. Miro el reloj y veo que he perdido ya diez minutos de estudio.

Ya no me duele la cabeza, voy hacia mi mesa de estudio y enciendo el flexo. Observo el calendario de estudio y empezamos, recordando antes que nada a esos dos policías que estaban en el coche patrulla. Tenían cara de cansados pero se les veía pendiente de todo, incluso uno de ellos al verme tomar café sonriendo me dijo “buenos días amigo, dale duro”. Quiero ser como ellos.

Hoy tocan dos temas por la mañana de ciencias jurídicas. Empiezo con el primero.

8:00 a. m., primer tema finalizado así como unas cuantas preguntas tipo test. Diez minutos de descanso y seguimos. Miro el móvil y veo que no tengo ningún mensaje, mis amigos se han cansado de contar conmigo porque siempre tengo la misma respuesta “tengo que estudiar”.

8:10 a. m., de nuevo me siento en mi lugar de estudio, lugar que se ha convertido en un verdadero zulo donde permanezco encerrado la mayor parte del día. Un tema más y unas cuantas preguntas tipo test.

11:00 a. m., finalizo la parte teórica que tenía asignada para ese día. Ahora toca ortografía y psicotécnicos. Otro café más para aguantar las próximas dos horas.

Entre medias, las visitas al baño no suponen ninguna pérdida de tiempo ya que lo tengo decorado con todo tipo de anotaciones como, estructura del Ministerio del Interior, de la Constitución, etc.

14:00 p. m., hora de comer, aunque no tengo mucha hambre ya que el café genera grandes conflictos con mi estómago, preparo algo rápido, pasta o arroz. Se me cae el tenedor y me mancho la camiseta, me quedé dormido. Me visto rápido y me voy a las pistas de atletismo.

16:00 p. m., en la pista de atletismo está todo casi congelado. Me encuentro a mis compañeros que ya están calentando para iniciar una tarde de entrenamiento. La barra sobre la que tengo que practicar la prueba de las dominadas hace que me duelan las manos por el frio.

19:00 p. m. Llego a casa, me duele todo. Ducha y a preparar algo de cena.

21:00 p. m. Con el pijama puesto leo durante un par de horas un tema de la parte de ciencias sociales y hago algún test. No puedo mucho más, reaparece de nuevo mi compañero de los últimos meses, el dolor de cabeza.
23:00 p. m. Apago el flexo de la habitación y me dispongo a dormir. Es en ese momento cuando hago balance sobre el día.

Esta es la forma de vida que llevo durante casi un año, invierno, verano, primavera, otoño, da igual la estación, todos los días hago lo mismo. Da igual que llueva, que nieve o que haga sol porque seguiré haciendo lo mismo.

Da igual que cada día reciba menos mensajes en mi teléfono de mis amigos o incluso que no me feliciten en mi cumpleaños, da igual.

Da igual porque quiero ser como esos dos policías que veo todas las mañanas con cara de cansados y, sonrientes, me dan unos buenos días. Esos policías que como muchos otros hacen que el resto de la gente duerma de una forma segura estando siempre dispuesto a prestar ayuda.

Por eso, da igual el dolor de cabeza porque yo quiero ser……….. ¡Policía Nacional!

P.D.: Desde estas líneas, quiero expresar mis condolencias a las recientes víctimas de Barcelona y mi agradecimiento y enorgullecimiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, a las cuales pertenezco.

Y para quien quiera recordar su experiencia, se recomienda la lectura de este otro artículo, en el que se revive la experiencia en la Escuela Nacional de Policía de Ávila.