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El delito de maltrato animal y la concienciación social

Perro en refugio

Que la protección de los animales de compañía ha adquirido una mayor importancia en nuestra sociedad durante los últimos años no es algo nuevo. La presión social y hasta política dio sus frutos a través de la reforma operada en el Código Penal a través de la Ley Orgánica 1/2015.

Los pilares de la reforma de 2015

Mediante dicha Ley Orgánica se estableció un marco más proteccionista, en tanto en cuanto:

  • Se amplió la definición de los animales que podían ser objeto del delito (art. 337 C.P.), incluyendo animales domésticos o amansados, los que habitualmente están domesticados, los que temporal o permanentemente vive bajo control humano o los que no vivan en estado salvaje.
  • Se añadió la explotación sexual como forma del maltrato punible.
  • Se previeron numerosas y nuevas circunstancias que agravan la pena o construyen un tipo cualificado.
  • Se elevó a delito la anterior falta de maltrato en espectáculos no autorizados como tipo atenuado de maltrato.
  • Y se tipificó como delito autónomo el abandono (CP art.337 bis C.P.).

Con este evidente endurecimiento de la regulación penal se trata de abordar el aspecto corrector y represor de tan reprobables conductas, sin duda algo demandado por la sociedad. Pero, ¿esto es suficiente para atajar el problema? Evidentemente, no.

La prevención

Como en tantas otras facetas de la vida, las posibles acciones preventivas no tienen una virtualidad inmediata ni una eficacia comprobable a corto plazo.

Evidentemente, uno de los aspectos más importantes es el de la educación. Entre todos, pues a todos nos corresponde, debemos concienciar a la sociedad, con particular énfasis en las generaciones venideras, del problema que tenemos entre manos.

La adquisición irresponsable de animales de compañía, la utilización de los mismos para determinadas actividades lícitas o ilícitas (el mero hecho de dejar un perro al cuidado de fincas, totalmente solo durante numerosas jornadas, sin las condiciones adecuadas) o su trato de forma inadecuado terminan derivando en abandonos, atropellos o menoscabos varios de las víctimas de dichas conductas, los animales.

Campañas de concienciación y de educación desde el máximo respeto a tan fieles seres vivos son la punta del iceberg, pero deben generalizarse con la finalidad de asentar unos principios sólidos en nuestros jóvenes, que redundarán, a buen seguro, en la reducción al mínimo de este tipo de conductas que venimos denunciando.

La denuncia

A más corto plazo, ¿qué se puede hacer? Denunciar toda aquella conducta o situación contraria a los derechos de los animales. Si se tiene conocimiento de alguna conducta ilícita o de alguna situación lamentable o penosa de ciertos animales, se debe poner en conocimiento de las autoridades, para que actúen en consecuencia.
Son muchos, cada vez más afortunadamente, los casos que salen a la luz, de situaciones denunciadas por particulares. Espectáculos públicos en los que no se preservaba la integridad física ni la dignidad de ciertos animales, particulares que maltrataban a animales de compañía, o que los desatendían, hasta llevarlos a la desnutrición, y un largo etcétera; por no hablar de actividades delictivas, como las organizaciones de peleas clandestinas de perros, como las recientemente desmanteladas por Policía.

¿Y después qué?

Efectivamente… Leemos en un periódico, el pasado mes de febrero, el titular siguiente: “La policía rescata 230 perros utilizados en peleas a muerte”.

¿Qué pasa con estos pobres animales, que tan mala estrella han tenido?

Las instituciones públicas no dan abasto. No hay ni lugar ni medios para mantener a estos animales. La consecuencia, salvo excepción, su sacrificio.

Afortunadamente, cada vez hay más organizaciones, asociaciones y colectivos varios que luchan por el bienestar o, apenas, por la subsistencia, de estos animales.

Se trata de organizaciones muy bienintencionadas, loables en cuanto a su finalidad, pero, siempre y, casi por definición, escasas de recursos.

Desde Oposiciones Saga os animamos a informaros sobre el tema y, dentro cada uno de sus posibilidades, a colaborar con alguna de estas entidades.
Nosotros, desde nuestra modesta aportación, queremos colaborar con la asociación SASA (Salvando Ángeles Sin Alas), cuya página web es la siguiente: http://www.asosasa.org/. Con ellos estamos particularmente identificados por la pertenencia a la misma de algunos miembros de Policía Nacional y de Policía Municipal.

Esta asociación, en sus propias palabras, “se dedica a la recogida de animales abandonados, maltratados y pendientes de ser sacrificados, a los que cuidamos y damos tratamiento psicológico, asistencia veterinaria para luego buscar una familia que le haga ser feliz para siempre.

También interponen denuncias por malos tratos a animales y por incumplimiento de las leyes de protección animal, realizamos campañas de concienciación sobre la tenencia responsable de los animales, sobre la esterilización, etc.”

Hay muchas maneras posibles para colaborar con ellos: desde económicamente, con aportaciones voluntarias o con la adquisición de los productos que ofrecen en su web, hasta personalmente, adoptando animales o ayudando en lo que se pueda.