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Estrategia a seguir en los psicotécnicos de las oposiciones a policía nacional

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Si en un anterior artículo analizábamos la situación actual de la prueba de psicotécnicos en las oposiciones a Policía Nacional, tanto de Escala Básica como de Escala Ejecutiva, resaltando el valor residual de la misma y las grandes posibilidades de superación con el solo hecho de entender el ejercicio y no equivocarnos al trasladar las respuestas a nuestra Hoja oficial de respuestas, en el presente texto intentaremos pergeñar una estrategia que nos asegure el anhelado apto.

Lo primero, ateniéndonos a las últimas convocatorias, la mayoría de las veces, por no decir todas, la prueba consta de dos ejercicios. Y se va a hacer media aritmética entre los dos, de manera que, si uno no nos gusta nada en absoluto, no debemos perder la calma e intentar defenderlo, sin desesperarnos, para conseguir la máxima puntuación posible en ese primer (y odiado) psicotécnico.

Imaginemos que nos ponen un ejercicio íntegramente de problemas de matemáticas (“justo lo que peor se me da”). Lo primero, saber que, estadísticamente, los que ‘peor se nos dan’ suelen darse peor a una mayoría, por lo que la nota de corte puede bajar exponencialmente. Y si no es así, no hay problema tampoco. Alguno de los ejercicios seguro que podemos saber hacerlo. Con tranquilidad, paso a paso, seleccionamos los que mejor se nos puedan dar y comenzamos con la tarea.

Y es que, precisamente, en eso que ‘de pasada’ se acaba de mencionar, ha de consistir la primera máxima de nuestra estrategia de realización del examen. debemos ser selectivos. Si todas las preguntas valen igual, pero no nos cuestan lo mismo, es evidente que debemos comenzar resolviendo las preguntas más propicias para subir puntuación. Todo psicotécnico tiene un grupo de preguntas de más fácil resolución, una mayoría de dificultad media y otro grupito de preguntas más rebuscadas o más laboriosas. Seamos inteligentes y actuemos con oficio. No podemos regalar ninguna de las primeras, que serán las que resolvamos de inicio. Ello tiene una doble ventaja: nos iremos asegurando puntos que nos van a venir muy bien; y, además, nos permitirá ir soltando los nervios y, conforme vayamos respondiendo preguntas, ir adquiriendo una creciente confianza en nuestras posibilidades.

Luego, obviamente, además de esas preguntas objetivamente más sencillas, tendremos aquellas otras que, particularmente a cada uno, se nos den mejor. Sobre todo en pruebas tipo ómnibus, centraremos nuestra atención de inicio en aquellas preguntas sobre las que solemos obtener mejores resultados (series, cubos, tablas…). Es decir, que evitaremos absolutamente seguir el orden de las preguntas preestablecido en el ejercicio.

Eso sí, particularmente en el caso de que alternemos el orden de las preguntas, seremos especialmente cuidadosos en el marcado de las respuestas. Más vale ceder cinco segundos por pregunta y asegurarnos del número de ejercicio y de la opción de respuesta seleccionados.

Si, retomando la hipótesis inicial, el primer ejercicio es uno de nuestros ‘cocos’ y solo tenemos claro un número muy bajo de preguntas, podemos estirar el número de respuestas marcadas cuando estemos dudando entre varias opciones de respuesta. Al respecto, valoraremos el número de opciones de respuesta, pues no es lo mismo arriesgar cuando hay cinco opciones de respuesta que cuando solo tenemos dos (verdadero/falso). Si es el último caso, seamos cautos y asegurémonos de las respuestas marcadas, pues no compensa arriesgar ni precipitarse, toda vez que cada fallo penaliza con un punto entero.

Si, por el contrario, tenemos un psicotécnico con cinco opciones de respuesta, cada fallo penaliza con 0,25 puntos. Ello tiene una traducción inmediata. Cada acierto absorbe cuatro fallos. En este caso, compensa priorizar a la velocidad y a la agilidad sobre la precisión. Pongamos un ejemplo: si en un determinado tiempo, asegurando nos da tiempo hacer 2 preguntas, acertando las dos obtendríamos 2 puntos; si, en el mismo tiempo, respondemos 5 preguntas, acertando 3 y fallando 2, obtendríamos 2,5 puntos…

Ese tipo de estrategia la tenemos que decidir sobre la marcha, a la vista del tipo de ejercicio y de lo bien o mal que se nos haya dado el primero de ellos.

Una vez terminado el primero, y en el hipotético caso de que nos entreguen un segundo ejercicio, tendremos que analizar, además de lo anterior, lo bien o mal que pensemos que se nos ha dado el primero. En todo caso respetando las premisas anteriormente explicadas, en cuanto a la priorización en la resolución de las preguntas más sencillas, deberemos templar especialmente los nervios en aquellos casos en los que no estemos satisfechos del trabajo realizado hasta entonces.

No olvidemos que lo normal es que un ejercicio que nos haya puesto en apuros a nosotros, habrá hecho lo propio con otros tantos opositores, por lo que no hay nada perdido. No olvidéis que para obtener el apto no nos pide un cinco, sino únicamente superar una nota de corte bastante reducida. Y ahí está nuestro futuro, en ese momento de templanza y tranquilidad. No nos damos por eliminados. Respiramos hondo… Leemos el ejercicio las veces que haga falta hasta llegar a entenderlo y… me meto ya en territorio de la técnica, propiamente dicha, de realización de los psicotécnicos, que será objeto de otro artículo.