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Mi experiencia en la Escuela Nacional de Policía

Escuela

Finalizada la oposición y con mi APTO en la mano, era el momento de ir a Ávila, a la Escuela Nacional de Policía. Había sido debidamente citado mediante una carta firmada en la que se detallaban el lugar y la hora de presentación.

Por supuesto, la noche de antes la pasé sin dormir, repleto de alegría, pero con muchísimas incertidumbres.

La llegada

Todo empezó con la presentación en estas dependencias ante una multitud de personas que a partir de ahora serían mis compañeros. Nervios, incertidumbre, muchos sentimientos en ese día. Era la recompensa a tanto esfuerzo de preparación para ingresar en esta maravillosa profesión.

Tras cruzar el control de seguridad de la entrada y desde la explanada principal observo impresionado el lema que preside la Escuela Nacional: “EN ESTE LUGAR SE ALUMBRA LA LUZ QUE HA DE SER MAÑANA EL ESTILO POLICIAL: SERVICIO, DIGNIDAD, ENTREGA, LEALTAD”.

Concluidas las presentaciones e informados de cuáles van ser los horarios, clases y compañeros con los que voy a compartir los próximos meses, llega otro momento inolvidable: la entrega de la uniformidad de trabajo. Uno de los acontecimientos que todos los que formamos parte de la Policía Nacional jamás olvidaremos.

El día a día

La actividad diaria en la Escuela es frenética. Clases de teoría, clases de defensa personal, educación física, seminarios, charlas en el auditorio, servicios de bloque, de comedores, de piscina, un sinfín de actividades que nos mantendrán ocupados durante todo el día.

Pero aún el camino no ha concluido. Si bien hemos aprobado la fase de oposición el proceso selectivo sigue vigente, por lo que deberemos seguir esforzándonos en estudiar, siendo prudentes en todo aquello que se realice y que pudiera afectar a nuestro futuro profesional.

Es el momento de demostrar por qué estamos ahí, de demostrar nuestra valía, siempre desde la humildad intentando aprender de los demás compañeros.

Nos debemos esforzar por interiorizar las normas que rigen el funcionamiento en este centro docente asumiendo nuestro compromiso con la Policía Nacional y, por ende, con la ciudadanía, a la cual nos debemos.

La gran responsabilidad

Ya no somos opositores, somos miembros de la Policía Nacional, por lo que debemos actuar como tales, manteniendo una actitud ejemplar en todos los aspectos de nuestra vida ya que estaremos permanentemente observados por los ciudadanos actuando incluso como referencia para muchos de ellos.

Es muy importante disfrutar del día a día, de saborear la recompensa del éxito. Llegarán jornadas muy duras de exámenes que nos exigirán muchísimo esfuerzo, muchas horas de estudio y poco descanso. En ese momento de agobio, es cuando tenemos que pararnos a pensar que somos capaces de pasar ese duro trámite, ya lo hemos demostrado pasando una exigente oposición.

La escuela

Nuestra Escuela es una de las mejores a nivel europeo por las instalaciones y organización que existe en ella.

Disfrutadla al máximo, somos muy afortunados de poder disponer de ella.

Muchos estábamos deseando finalizar nuestra estancia en la Escuela pero después te acuerdas mucho de ella, de nuestros compañeros, de aquel que llegaba tarde, del despistado que siempre se olvidaba los libros, del gracioso que siempre te hacía reír en esos días malos, del que se quejaba incluso por tener que encender las luces. Eso nunca lo olvidaréis, son personas que marcarán nuestras vidas para siempre.

Al finalizar vuestro paso por Ávila os darán una orla, orla que simplemente con mirarla os recordará una infinidad de historias y experiencias vividas.

Recordad, la Escuela Nacional de Policía es el punto de origen de todos nosotros en nuestra nueva vida. A partir de la finalización de vuestro período de formación, cuando visitéis Ávila sentiréis, como me ocurre a mí, algo indescriptible.

Gracias Ávila, gracias Policía Nacional por formar parte de esta historia increíble.