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Mi historia de la oposición

karate

Esta semana damos la palabra a uno de los nuestros, que recientemente ha obtenido el apto en la oposición a escala básica de Policía Nacional.

Para explicar mis inicios nos tenemos que remontar a 2013… Era un estudiante de un ciclo formativo de grado superior; yo quería ser policía nacional, pero las circunstancias hicieron que de forma obligada pospusiera mi sueño por vestir el uniforme azul que representa a tan honorable institución.

Mientras estudiaba ese ciclo formativo, me presentaba a las pruebas físicas (primera prueba de la oposición) y las pasaba con nota, pero claro… después venía la prueba de conocimientos y ortografía y yo tenía 18 años, estaba con mis estudios, no podía abarcar también los de la oposición. Por aquel entonces pedían el carné de moto B (el cual poseía) A2 y el BTP (aún no los tenía).

Al segundo año ya había conseguido los carnés que me exigían con 19 años. Ya iba camino de los 20, había conseguido sacar el ciclo formativo de grado superior y tenía en mente el mayor cambio que he hecho en mi vida dejando atrás una ciudad, una vida, unos amigos… TODO POR UN SUEÑO.

Me mudé a Ávila y me inscribí por primera vez en una academia de oposiciones a la Policía Nacional.

Al mes de empezar fui por primera vez a las pruebas teóricas de la oposición tras haber sacado en las pruebas físicas un 7,75 pero claro, mi ortografía y mis conocimientos no eran lo suficientemente buenos así que suspendí en ambas pruebas.

Estaba súper motivado, pero claro… El Derecho, la sociología, los psicotécnicos, para mí era todo nuevo, me sonaba todo a chino y eso que ya llevaba 1 mes en la academia, no obstante, me dije a mí mismo que ese año iba a aprobar, ya que me quité los datos del móvil, no tenía internet en casa, eliminé todo tipo de distracciones para poder conseguir mi sueño en un año, “ahora veo lo iluso que era y me doy cierta pena…” estaba muy motivado haciendo por fin lo que quería, me levantaba a las 9, iba a clase, llegaba a casa, seguía estudiando, después de comer me echaba una siesta, después de la siesta entrenar para sacar buena nota en las pruebas físicas y después a estudiar hasta las 3 am. Y así todos los días… y cuando digo todos los días son todos los días, no quería hacer amigos ya que para mí iban a ser una distracción, no quería salir de fiesta ni ir a mi tierra ya que ahí no iba a rendir como lo hacía en Ávila, tenía un objetivo y no podía fallar.

Ávila tiene fama por ser una ciudad excesivamente fría, con lo cual no había excusa si nevaba a borbotones… había que salir a correr igualmente, con 10, 20 o 25 cm de nieve, mejor, más lastre para mis piernas y en definitiva más que ganamos para las pruebas físicas, ya no físicamente sino psicológicamente, ya que entrenar con esas condiciones hacen que puedas entrenar bajo cualquier tipo de condición…

Ese año lo sacrifiqué todo, desde mi ocio hasta mis amistades, incluso una persona que era muy especial para mí pero que me quitaba tiempo de estudio, una persona que podría haber sido mi pareja, pero no podía permitirme ese lujo… Me acuerdo que mi familia en nochevieja estaba reunida a 500 km de distancia y yo empezaba a enloquecer…. Ese día lo pasé solo en mi casa con mis apuntes, pero no, no me tomé las 12 uvas, estaba empezando a enloquecer y pasé 12 hojas al temario… sí, probablemente si hubiera contado esto en la entrevista no la hubiera pasado.

Mi verano de ocio se redujo a un fin de semana de fiesta en mi pueblo, algo que no llegué a sacrificar nunca porque era un punto de encuentro con mi familia y con mi hermano, que veía muy pocas veces en el año. La otra parte del verano fue un estudio intensivo para lograr el ansiado apto…

Pero no llegó…

Tras volver a sacar un 7,75 en las pruebas físicas, obtuve un 4,898 en la parte de teoría y la ortografía aprobada. Lo había dado TODO, rezaba cada día a Dios, los ángeles, los ángeles custodios, el himno de los caídos… ¿para quedarme a una mísera pregunta?

Lo pasé muy mal tras ese fracaso; estuve días decaído sin querer hacer nada, llorando sin ganas de nada, pero a día de hoy lo agradezco. Me ha hecho ser quien soy y hay una frase de un rapero (Nach) que me gusta mucho “No hay mejor profesor que el error, ni más dulzura que sufre y luego cura su dolor”. A día de hoy puedo decir que es una gran frase que me ha acompañado siempre.

Pero como siempre, los guerreros se levantan, y no se levantan igual, vuelven más fuertes que nunca. Ese año retomé el kárate-DO Shotokan, me dije a mí mismo que me tenía que sacar el cinturón negro primer dan; y mientras estudiaba, pero no al mismo nivel que antes ya que aún no me había recuperado del todo de la gran caída, entrenaba seis días a la semana para conseguir sacar el cinturón que tanto quería. En junio de ese año aprobé examen del cinturón, me presenté a la Guardia Civil porque creí que me podía ayudar para afrontar el examen de la siguiente convocatoria de la Policía Nacional y también me presenté al ejército, no sé aún por qué, quizás porque aún no me había recuperado de la caída y quería mirar otras alternativas… Lo curioso es que aprobé el ejército y rechacé la plaza porque realmente yo quería ser Policía Nacional.

Así que retomé mis estudios de la Policía Nacional y, tristemente, aunque ya tenía amigos y salía muy de vez en cuando, volví a suspender el temario tras haber sacado un 8,33 en las pruebas físicas y un 3,95 en el temario siendo la nota de corte un 4,4.
Ya no podía fallar más. Cambié de academia, fui hasta Madrid para recibir clases. Y solo por haber conocido a la gente que he conocido ahí me alegro de haber suspendido ya que me he llevado unos amigos que jamás podría imaginar; unos amigos que realmente me han demostrado con hechos lo que son, hermanos de vocación. Y voy a hacer publicidad de la misma porque se lo merecen, si estás leyendo esto y eres un opositor a la Policía Nacional te recomiendo la academia de oposiciones SAGA en Madrid.

Ese año amplié a mis temarios uno más escueto, pero con lo necesario, unos test en la academia y unos repasos necesarios para aprobar… Y sí, una academia hace mucho, por mucho que haga el opositor. Un profesor que se preocupaba por mí, que me llamaba y me preguntaba cosas de teoría, que me motivaba a estudiar 10 temas a la semana, incluso 20, cosa que nunca pensé que podría hacer, al final la última semana antes del examen llegué a 28. Y sí, un método infalible que me decía que iba a funcionar. Yo, tras tantas caídas, era escéptico y no creía en nada, simplemente trabaja día a día, cada día más duro que el anterior, sin un solo respiro, vaya verano me pasé… el peor verano de mi vida, aunque de vez en cuando salía con los nuevos amigos que había hecho. Al menos podía desconectar una vez al mes, algo es algo… .

Este año saqué un 8,33 en las pruebas físicas, habiendo sido sin duda el año que más me esforcé; de hecho, debería haber sacado un poco más, pero por circunstancias del día no lo saqué. No obstante, mi objetivo era sacar el temario y la ortografía, prueba que aún no había conseguido aprobar. Tras esfuerzo y muchísimas horas, pero ese año sobre todo organización y calidad de estudio (esquemas, resúmenes, reglas mnemotécnicas, organigramas etc.…) Conseguí sacar un 8,6 en la prueba de ortografía, la nota más alta de la que tengo constancia en España y un 6,785 en el temario de la oposición. ¡No me lo creía, mi profesor tenía razón, el método ha funcionado! A partir de ahí la oposición ha sido muchísimo más llevadera, que no fácil…

La siguiente prueba fue el reconocimiento médico y la entrevista, y qué os voy a contar… con lo friki que soy, los conocimientos que tengo sobre el Cuerpo en general y lo que me gusta la policía, demostré al tribunal que quería esto por encima de todo y parece ser que ellos me vieron válido porque aprobé las dos pruebas.

La siguiente Y ÚLTIMA, el psicotécnico y la prueba de inglés… Me estuve preparando un mes en una academia de inglés y haciendo miles de psicotécnicos durante 4 meses. Y tras tanto esfuerzo sacrificio y constancia vi que la recompensa vale la pena, saqué un 8,748 con un 7,3 de corte en el psicotécnico y un 0,125 sobre 1 en la prueba de inglés (que solo suma puntos).

Y al final, toda la fase de la oposición se tradujo en el puesto número 26 de 3201 plazas, un puesto del que estoy muy contento y que ha sido gracias a mis padres, que me pagaron la academia y demás gastos de la oposición; a mis familiares y amigos, que me apoyaron en todo momento y me dieron ánimos necesarios y, sobre todo, a la academia, que me ha guiado en el camino a mi sueño. También ha habido días y momentos muy duros, crisis de ansiedad tras pensar que nunca lo iba a conseguir, lloros, ira, días de bajón. Pero lo más bonito de esto no es el resultado sino el camino, ver todo lo que has aprendido, que todo ese bagaje que ahora llevas te va a ayudar a conseguir lo que te propongas, porque siempre hay nuevos sueños que cumplir. GRACIAS.