El examen de ortografía en las oposiciones a Policía NacionalOposiciones Saga

El examen de ortografía en las oposiciones a Policía Nacional

Una de las pruebas que se mantiene estable en las últimas convocatorias de la oposición a la Escala Básica de la Policía Nacional, también sin duda la más controvertida, es el examen de ortografía. A esta prueba pretendo dedicar estas palabras.

La prueba

Si leemos en las bases de la convocatoria (ES), la prueba se describe así: “Consistirá en la contestación por escrito a un cuestionario para evaluar la capacidad ortográfica del opositor”.

¿De verdad se pretende con esta prueba evaluar la capacidad ortográfica del opositor?

Antecedentes

Con unos cuantos años de por medio, en los que se quitó esta prueba del proceso selectivo, el test de ortografía presentaba un aspecto similar a otras oposiciones. Se incluían diversos tipos de ejercicios, en los que prevalecía el dominio de las principales reglas ortográficas y con el uso de palabras ‘habituales’ en nuestro idioma.

Hace tres años, en la convocatoria de 2014, se produjo un cambio en el método de selección de las preguntas de ortografía. Se optó por la inclusión de distintas frases con un número variable de errores que había que determinar.

Problema: La aparición de errores en el examen. Hubo finalmente un número tan elevado de preguntas impugnables que se decidió reducir la nota de corte hasta producir ‘de facto’ la anulación de la prueba de ortografía.

En la siguiente convocatoria, ante el fiasco del examen comentado, se cambió radicalmente el estilo de la prueba: se incluyó por vez primera una tabla con cien palabras aisladas, de las que había que determinar si eran o no correctas tal y como aparecían en el examen.

Ese sistema, al incluir muchas palabras bastante poco comunes, trajo consigo una criba superior a la esperada, acabando con las esperanzas de muchos opositores muy válidos.

En la reciente convocatoria de 2016, se decidió repetir el mismo sistema, presentando una nueva tabla de 100 palabras. Pero, ¿qué tipo de palabras?

Último examen

Las palabras escogidas para el examen de este último año dejaron mucho que desear…

Si no ha tenido ocasión de comprobarlas hasta ahora, le propongo, a través del siguiente enlace, que se ponga a prueba y realice el examen tal y como fue presentado a los opositores (ES). A ver qué tal…

Y es que, con este sistema, el único criterio que se sigue para determinar si la palabra es o no correcta es su inclusión o no en el diccionario de la Real Academia Española.

Ello conlleva que se adultere el examen de ortografía, hasta el punto de no aplicar las reglas de ortografía de la propia RAE.
Y es que en el diccionario oficial aparecen voces cuyo uso no es correcto: hay palabras en desuso y vulgarismos que no deberían ser utilizados en un lenguaje culto y que, sin embargo, se dieron por buenas en el examen.

Y, sin embargo, con ese criterio, se darían por malas algunas palabras que son ortográficamente correctas. Por ejemplo, la palabra ‘matagigantes’ está correctamente construida y no tiene ningún error ortográfico, pero no viene recogida en el diccionario. Como esa, infinidad de voces que no tienen reflejo en el diccionario de la RAE.

Por no hablar de los términos procedentes del quechua (yuyo), de Nicaragua (champurrear), etc.

Resultado: fue tanta la presión mediática y de los sindicatos que la División de Formación decidió anular nuevamente la prueba de ortografía.

Convocatoria de 2017

Y llegó la convocatoria de este año. Y con ella, la sorpresa… En contra de toda la corriente de rumores imperante en el sector, no desapareció la prueba de ortografía…

¿Y ahora qué?

Vigente la prueba, ¿qué podemos hacer los docentes? ¿Cómo debemos orientar la preparación de esta asignatura?

Evidentemente, hay una prioridad: enseñar ortografía. No es una perogrullada… No se debe perder el norte. Con independencia del estilo de examen que pueda caer en el proceso selectivo, entiendo imprescindible incidir en la preparación de esta materia recordando las principales reglas ortográficas y las más elementales reglas nemotécnicas sobre la materia.

Pero, sinceramente, creo insuficiente este método de trabajo si el estilo de examen se mantiene inalterado respecto de los dos últimos años. En caso de repetirse la tabla de cien palabras, no resultaría bastante el ‘método tradicional’ de preparación.

Por si se repite ese sistema, se debe preparar una lista de palabras ‘curiosas’, poco conocidas, que enriquezca progresivamente el vocabulario del opositor. No con el fin de que se estudie esa lista de palabras… Desde luego que no vamos a fomentar el estudio de las más de ochenta mil voces del diccionario. Pero sí, a base de repetir ejercicios, conseguir que nos vayan sonando cada vez más palabras (incluso las arcaicas o las propias de países sudamericanos…).

Está claro que el propósito final de esta prueba dentro de la oposición es conseguir un funcionariado culto, que no cometa tropelías ortográficas a la hora de redactar informes o atestados, o al redactar declaraciones o denuncias. Ello redunda en la buena imagen de la corporación, que es de las mejor valoradas por los ciudadanos. Y, desde ese punto de vista, me parece una prueba muy útil y conveniente. Pero siempre y cuando sirva de verdad para evaluar la capacidad ortográfica del opositor.