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La Real Academia de la Lengua y la sociedad actual

DLE

A finales del año que acabamos de dejar atrás tuvimos conocimiento de la primera (y, de momento, última) actualización de la vigésimo tercera edición del Diccionario de la Lengua Española.

En total, 3345 modificaciones, en forma de adición, sea de artículos sea de acepciones, enmiendas o supresiones, que abarcan distintas tipologías (extranjerismos, neologismos, temáticas concretas -música, química…).

Paz Battaner, académica directora del Diccionario de la lengua española (DLE), recordó, en la rueda de prensa de presentación de la actualización, que «la RAE ha actualizado su diccionario desde 1780. Por tanto, el que hoy presentamos es un trabajo que viene condicionado por la actividad normal de funcionamiento de la corporación».

La reforma

Pero, en realidad, ¿qué alcance ha tenido la actualización operada en el DLE?

La misma ha introducido términos o acepciones ya manejados en distintas jergas, como:

la medicina:

  • amusia: Incapacidad de reconocer o reproducir tonos o ritmos musicales.
  • audiología: Disciplina que estudia la audición y sus trastornos.
  • autógeno (sinónimo de autólogo): Que se obtiene del mismo individuo que lo recibe. Transfusión autóloga. Trasplante autólogo.
  • discinesia: 1. Med. Falta de coordinación muscular en los movimientos. ‖ 2. Med. Movimiento involuntario de alguna parte del cuerpo.
  • holter: (Voz ingl.). m. 1. Med. Prueba diagnóstica en la que un dispositivo registra en un monitor durante varias horas la actividad del corazón de un paciente por medio de electrodos colocados en su torso. ‖ 2. Med. monitor Holter. ‖ 3. Med. Gráfico resultante de un holter (‖ prueba).

la música:

  • porro: 1. Música y canto originarios de la costa norte de Colombia, con influencia de los ritmos africanos. ‖ 2. Baile que se ejecuta al compás del porro.
  • vallenato: 1. Música y canto originarios de la región caribeña de Colombia, normalmente con acompañamiento del acordeón. ‖ 2. Baile que se ejecuta al ritmo del vallenato.

la química:

  • antagonizar: 1. Ser antagonista. Discrepan o antagonizan CON su política. ○ tr. 2. Bioquím. Dicho de un compuesto: Disminuir la actividad de otro. ‖ 3. Fisiol. Dicho de un músculo: Bloquear mediante su contracción la acción de otro músculo.
  • bicatenario: Bioquím. Que está formado por dos cadenas. ADN bicatenario.
  • biocida: Quím. Que destruye seres vivos, particularmente los perjudiciales para el ser humano. Apl. a una sustancia o a un producto, u. t. c. s. m.

También se han incorporado neologismos, términos de nueva construcción, así como otros cuyo uso en la calle se había generalizado, tales como:

  • aporofobia: Fobia a las personas pobres o desfavorecidas.
  • audiolibro: Grabación sonora del texto de un libro.
  • bocas: bocazas.
  • buenismo: Actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia. U. m. en sent. despect.
  • notas (o nota): persona a la que le gusta llamar la atención.
  • postureo: Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción.
  • posverdad: Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad.

Particular atención nos merecen los extranjerismos, cuyo tratamiento sigue resultando, cuando menos, chocante:

  • Se incorpora del hebreo, pero manteniendo la cursiva, kosher (producto alimenticio, comida o menú obtenido o preparado según los preceptos del judaísmo); mientras que se incorpora al DLE, perdiendo incluso la cursiva, halal (carne procedente de un animal sacrificado según los ritos prescritos por el Corán), o hummus (o humus), que es la pasta de garbanzos típica de la cocina árabe.
  • Tampoco se entiende por qué razón se deja en cursiva sharía (o sharía), que es la Ley religiosa islámica reguladora de todos los aspectos públicos y privados de la vida, y cuyo seguimiento se considera que conduce a la salvación; mientras que umma (o Umma), Comunidad de los creyentes del islam, se deja, por el contrario, sin cursiva.
  • En cuanto a los anglicismos, actual caballo de batalla de nuestra lengua, como lo fueran los galicismos en el siglo XVIII, pese a las reticencias más que generalizadas y, en la mayoría de los casos, justificadas, se han reconocido algunos artículos relevantes, de uso bastante común, tales como fair play, hacker o container, pese a ser preferido el uso de los españoles ‘juego limpio’, ‘pirata informático’ o ‘contenedor’.

Para más información sobre las principales palabras objeto de la referida actualización, se ofrece el enlace siguiente.

La relación entre la Academia y la sociedad

Hasta la fecha podía ponerse en tela de juicio el criterio de la Real Academia, por la admisión de términos controvertidos o de vulgarismos, por extendido que resultara su uso (véanse los ejemplos de murciégalo, o de almóndiga). El motivo de la discrepancia, muy claro. No parece un motivo suficientemente sólido el que se trate de términos que se utilicen a menudo. Parece responsabilidad de la RAE el velar por la pureza de nuestra lengua y por el cuidado en el uso de la misma, por lo que, entiendo, debería corregir el uso inadecuado de ciertos términos y no oficializar el mal uso extendido de una palabra.

Si se trata de reconocer el uso extendido de ciertas expresiones, va a terminar dándose por buena una frase como “Q tal mñn? xxx”…

Sin embargo, en la última actualización parece que se han establecido ciertos límites y que las incorporaciones llevadas a cabo del lenguaje cotidiano no son tan ‘llamativas’, si bien estamos homologando expresiones como:

“¡Qué pasada! Además de ser un bocas, el nota de tu amigo estuvo de postureo, chusmeando y comadreando un montón”.

Francamente, no se trata de fomentar una institución que le vuelva la espalda a la realidad, pero tampoco me parece razonable un tan alto grado de permeabilidad por su parte.