El temario en las oposiciones de acceso al Cuerpo Nacional de PolicíaOposiciones Saga

El temario en las oposiciones de acceso al Cuerpo Nacional de Policía

curso escala ejecutiva

Reflexiones acerca de la idoneidad de la prueba de conocimientos en nuestras oposiciones.

El objetivo de toda oposición

En la acepción cuarta de todas las que recoge el Diccionario de la lengua española, el término ‘oposición’ se define como: “Conjunto de pruebas selectivas en que los aspirantes a un puesto de trabajo, generalmente en la Administración pública, muestran su competencia, que es juzgada por un tribunal”.

Empezando por nuestra Carta Magna, en su art. 23.2, todo nuestro ordenamiento jurídico reconoce el derecho de los españoles a acceder y a promocionarse en la Función Pública, respetándose en todo caso los principios de igualdad, mérito y capacidad.

Dejando al margen la igualdad en las condiciones de todos los opositores, que se da por sobreentendida, hasta ahora hemos hecho mención de unos términos de cuya efectiva puesta en práctica va a depender la idoneidad de los procesos selectivos: la competencia, el mérito y la capacidad de los contendientes es lo que se debe medir en todo proceso que se precie. En definitiva, el objetivo debe ser la selección de los mejores.

Las ‘otras pruebas’

En el caso de las pruebas físicas se produce una ‘selección natural’, pues se conocen de antemano los requisitos y solo quien los supera accede a las siguientes pruebas y por el orden que determinen sus resultados.

En la tercera prueba de las oposiciones de acceso libre, de una forma más subjetiva (excepción hecha de la prueba de psicotécnicos), también se mide la idoneidad de los opositores concurrentes, confiándose en el leal saber y entender y en la discrecionalidad (que no arbitrariedad) del tribunal de la oposición, que decidirá acerca de la adecuada situación física y médica de los mismos (reconocimiento médico) y en si reúnen el perfil requerido (entrevista personal).

La prueba de conocimientos

Sin embargo, en la segunda prueba de ambos procesos se va a determinar el dominio de las materias recogidas en las bases de la convocatoria por parte de los opositores. En el presente enlace, como botón de muestra, la convocatoria para básica de 2017 (ES).

Y en lo que a la teoría se refiere (idiomas y ortografía –en básica- aparte), a día de hoy se recoge un temario, incorporado en el Anexo II de la convocatoria, que, como sabéis, consiste en la mera enumeración de temas, clasificados en tres áreas distintas, de los que solo conocemos los epígrafes de que constan.

Es decir, se exige al opositor que domine una serie de materias cuyo contenido está por determinar. Hasta qué punto se debe profundizar en el dominio de dichas materias es algo que nadie sabe, recayendo la responsabilidad en el propio opositor, que deberá decidir en función de su capacidad de retención y del material que quiera manejar.

El temario

Llegados a este punto, aparecen –aparecemos- los centros de formación y preparación de estas oposiciones que, por regla general, ofrecen al mercado sus propios temarios, con el fin de facilitar al opositor esta ardua tarea, suministrándole el material que debe ser memorizado y comprendido por aquel.

Evidentemente, la labor de las academias es, al menos de inicio, casi imprescindible. Es importante tener un punto de partida desde el que trabajar. Y no menos importante que esas mismas academias garanticen al opositor la vigencia de los contenidos de sus temarios, de forma que toda reforma legislativa o modificación de cualquier naturaleza que tenga lugar en los mismos, tenga fiel reflejo en el temario.

Ahora bien, ¿qué debe exigirse a un temario?

Un temario abierto como el que presentan actualmente las oposiciones que nos ocupan conlleva la gran dificultad de determinar el grado de desarrollo y profundización sobre las materias que lo componen.

No es lo mismo describir las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales, que puede sintetizarse cómodamente con solo analizar el Título V de la Constitución, que pretender explicar el desarrollo sostenible o la contabilidad, por poner dos ejemplos.

Evidentemente, si sobre la contabilidad se han escrito manuales de más de mil páginas, ¿hasta dónde tenemos que llegar a explicar para dar por preparado un tema como ese? ¿Qué conocimientos se van a exigir al opositor sobre esta materia para medir su capacidad y su competencia? Con ese tema sucede lo mismo que con tantos otros: medio ambiente, energía, informática, toda la sociología en general…

En Saga tenemos el convencimiento, desde nuestra experiencia en la preparación de estas oposiciones, de que un temario debe ser riguroso, pero también selectivo. No puede abrirse el abanico sin límite en temas tan específicos como extensos como son algunos de los anteriormente mencionados. Pero sí merece la pena desarrollar aquellos temas nucleares sobre los que se puede hacer mayor hincapié en el proceso selectivo, como son, por ejemplo, los temas de derecho penal, en el caso de la oposición a escala ejecutiva, que también nos van servir de sustento para el correcto desarrollo de la prueba del supuesto práctico y que pueden ofrecernos el toque de calidad en la misma que nos distinga del resto.

Pero, además, y en todo caso, un temario tiene que ser claro, conciso y cómodo de estudiar.

Tanto desde un punto de vista formal (con espacios, esquemas y apartados que faciliten su lectura y memorización), como desde el punto de vista del fondo (temas estructurados, bien escritos, sintéticos, actualizados y completos), el temario ha de ser equilibrado y convertirse en el mejor aliado del opositor.

En Saga, desde luego, no vamos a decir en caso alguno que con nuestros temarios se van a poder responder 95 de las 100 preguntas de que consta el examen, pero de lo que sí estamos seguros es de que, con nuestros temarios, el opositor que los estudia va a llegar preparado al día del examen, que suele ser la mayor garantía para conseguir el anhelado apto.