El reparto de tiempos en la preparación para acceder a Policía NacionalOposiciones Saga

El reparto de tiempos en la preparación para acceder a Policía Nacional

reloj arena

Si algo caracteriza a las oposiciones de acceso libre a Policía Nacional, tanto a su escala básica como a su escala ejecutiva, es su carácter marcadamente multidisciplinar.

No le vale a la institución una persona que se sabe íntegramente el Código Penal, con amplios conocimientos informáticos y dominio absoluto de tres lenguas, si no es capaz de perseguir, a la carrera, a un delincuente, en unas adecuadas condiciones físicas. Como tampoco le vale el deportista de alto rendimiento que no es capaz de demostrar una adecuada formación teórica, acorde con las exigencias de la oposición.

Pero, no nos equivoquemos… No es solo eso.

Tampoco sirve el opositor a escala básica que no tiene un conocimiento razonable de la ortografía, como tampoco el que no es capaz de resolver un test psicotécnico por encima de unos parámetros mínimos, como los que se exigen actualmente en las oposiciones que nos ocupan.

El tiempo de dedicación a las distintas pruebas

Si leemos en las bases de la convocatoria, y ponemos como ejemplo las de la última convocatoria de escala básica (ES), tan eliminatorias son las pruebas físicas, como el examen de teoría, como el de ortografía, como el de los psicotécnicos.

Dejo a un lado el resto de la tercera prueba (reconocimiento médico y entrevista), cuya preparación es más relativa y depende menos de uno su resultado.

Así pues, no podemos dejar de lado la preparación de ninguna de las pruebas que componen la oposición, pues por todas ellas podemos quedar descolgados del proceso selectivo.

¿Eso significa que tenemos que dedicar el mismo tiempo a todas ellas? Evidentemente, no. ¿Significa, acaso, que las debemos cuidar, durante todo el tiempo de la preparación, al mismo nivel, de forma homogénea? Evidentemente, tampoco.

Las físicas

En común tienen ambas oposiciones el que su primer escollo venga en forma de pruebas físicas. Con las mismas pruebas en los dos procesos selectivos, se conocen anticipadamente los registros necesarios para aprobar y debería saber cada opositor el nivel que es capaz de dar en cada una de las tres pruebas que actualmente se requieren.

Son pruebas exigentes, pero asequibles. Y lo único que requieren es entrenamiento, tenacidad y regularidad en su preparación.

No se puede dejar para los últimos dos meses su preparación. Un opositor que dedica todos los días una hora a la puesta a punto, probablemente no tenga problema con la prueba física. Con el adecuado asesoramiento en la preparación, hace más la regularidad que un gran derroche en las últimas semanas.

Con las ventajas que conlleva, además, ese desgaste físico, para lograr el adecuado equilibrio mental que toda oposición requiere.

Veamos a continuación, por separado, cada una de las oposiciones de acceso libre, pues cada una presenta su propia idiosincrasia.

La preparación para el acceso a la escala ejecutiva

En este caso, los tiempos son mucho más reducidos entre examen y examen. Desde que empiezan las pruebas físicas hasta que se decide la oposición pasan apenas seis meses. Desde el examen tipo test sobre el temario hasta el examen del supuesto práctico y de inglés, en ocasiones no transcurre un mes. Y desde el examen del supuesto práctico hasta el psicotécnico, no llega tampoco a dos meses…

Eso significa que un opositor no puede ir preparándose escalonadamente cada examen, conforme va siendo convocado para ellos. No hay tiempo material.

La compaginación de las distintas pruebas resulta crucial en este caso. Debemos repartir los tiempos de preparación para cada una de las pruebas. Porque todas ellas nos pueden apear del proceso selectivo.

Por tanto, en el calendario de tareas que debe tener cualquier opositor que se precie, no debe perderse de vista ninguna de las pruebas.

Si un opositor ha dedicado cinco horas a estudiar el temario y a realizar test sobre el mismo y ha empleado al menos otras dos horas para repasar o redactar algún supuesto práctico, puede rematar la faena, antes o después de la hora/hora y media de preparación física, a realizar un psicotécnico, que le va a llevar de diez a treinta minutos. Solo con eso le bastará. Se convertirá en un opositor completo y competitivo. No me olvido del idioma, obviamente. Cada uno, en función del nivel que tenga, deberá incorporar a su agenda, un mayor o menor nivel de dedicación diaria o semanal, para no descuidar tampoco esa prueba.

Y para la escala básica…

En el caso de la básica, más sencillo. Reduciendo el tiempo de preparación del supuesto, se puede destinar media hora, tan solo media hora diaria, a la preparación de ortografía y con eso íbamos a tener gran parte de la preparación conseguida.

En lo demás, extrapolando lo comentado para la escala ejecutiva, se compensa la mayor exigencia que habitualmente existe en la prueba de los test psicotécnicos con el mayor tiempo de preparación que permite el proceso selectivo, habida cuenta los aproximadamente cuatro meses que pueden transcurrir (estos años anteriores aún más) desde la realización del examen teórico y hasta la prueba de los psicotécnicos, con que se cierra el proceso, que permiten una mejor preparación de dicha prueba.

Y si algo está claro es una cosa: si caéis en el proceso selectivo, que no sea por una inadecuada planificación ni por una defectuosa preparación de ninguna de las pruebas.