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Los últimos exámenes en nuestras oposiciones

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Ha transcurrido apenas un mes desde la celebración del examen de temario de la escala ejecutiva y diez días mal contados desde la fecha de examen de ortografía y temario de la escala básica y es hora de hacer balance de los mismos.

¿Qué tipo de examen nos hemos encontrado? Se puede defender que han corrido distinta suerte los opositores de una u otra categoría.

Escala ejecutiva

Si en el examen de ejecutiva nos encontramos con un nivel de preguntas de una dificultad algo más elevada de la que se venía mostrando en años anteriores, en cuanto al examen de básica no podemos decir lo mismo. Veamos por separado.

En ejecutiva, la prueba de la superior dificultad media de las preguntas contenidas en el examen de la promoción presente se encuentra en el descenso considerable de la nota de corte, que se ha desplomado este año hasta el 3,96.

Si bien el reparto porcentual de preguntas entre las tres áreas del temario ha sido muy parecido al de los últimos años, sí se puede afirmar que el tipo de pregunta escogido en las áreas de sociología y de las ciencias técnico-científicas ha destacado, en muchos casos, por su especificidad y excesiva concreción, poco acordes con la generalidad y superficialidad de los contenidos recogidos en el anexo del temario.

Por poner un ejemplo, si sobre topografía se pretende ofrecer una visión general de la materia, aplicada fundamentalmente a la materia policial, no sé exactamente como se puede dar encaje a una pregunta sobre la línea ortodrómica que une Lisboa con La Habana.

Las preguntas del área jurídica, algunas de ellas exigente, cierto es, sí podían obtener respuesta a través de un temario bien pertrechado. Pero esta disciplina del temario siempre tiene un recorrido más limitado. Siempre nos atendremos a la Constitución, al Código Penal o a las restantes normas de referencia.

Sin embargo, tanto en las ciencias técnico-científicas como en sociología, no hay límites. No se pueden poner puertas al campo… Y si alguna de las preguntas se puede haber obtenido directamente del vasto mundo de Internet, ello complica sobre manera las cosas al opositor.

El resultado, la necesidad de rebajar la nota de corte a niveles bastante considerables.

Escala básica

En el caso de la escala básica, a día de hoy desconocemos la nota de corte que se establecerá tanto en uno como en otro examen, pero ya podemos anticipar algo: en ambos casos, esta vez sí, parecía premiarse el esfuerzo en la preparación.

El tipo de pregunta de temario, por ejemplo, resultaba bastante más acorde con el contenido exigido en el anexo de la convocatoria. Y quien se hubiera preparado bien un buen temario, tenía serias opciones de obtener un buen resultado. Evidente resulta que los nervios y la posibilidad de tener un mal día pueden jugar una mala pasada, pero, en general, el opositor preparado salió razonablemente contento de este examen.

Reparto por materias equivalente también en este caso al de convocatorias pasadas, se redujo en gran medida el nivel de errores de otros años y se apostó por un examen que pudiera seleccionar a los opositores con arreglo a los criterios contenidos en la convocatoria.

Ortografía

Mención aparte merece, por la atención mediática que tuvo los últimos años, la prueba de ortografía.

Se volvió a repetir la fórmula de las dos últimas convocatorias: Una tabla de 100 palabras sobre las que había que señalar si eran o no correctas con arreglo a los criterios de la RAE.

Sin embargo, nada que ver con la tabla del año pasado…

En este caso, hemos podido encontrar palabras de diversa índole, pero todas ellas con un grado de utilización cotidiana considerable. Se han escogido palabras que sí valoraban la preparación del opositor.

Es evidente que, con este sistema de examen, se premia más la preparación a largo plazo del opositor que la preparación específica para este examen. Un opositor que haya leído durante toda su vida tiene mucho terreno ganado. Pero, al menos, el opositor que carece de esa base, de ese fondo de vocabulario, fruto de muchos años de lectura y formación, se puede preparar este tipo de examen.

Las palabras elegidas son, todas ellas, reconocibles y ponen en juego las principales reglas ortográficas que un opositor debe conocer. Y eso, francamente, es también un gran alivio para quienes tenemos la responsabilidad de preparar esta oposición, pues tenemos claro cómo poder preparar esta prueba, con ciertas garantías de éxito.

En todo caso, suerte a todos los que están pendientes de conocer el resultado.