Crónica de un mal día - Oposiciones SagaOposiciones Saga

Crónica de un mal día

derrota

Hoy no es un buen día. Hoy cuesta, de hecho, mantener el buen talante y el tono optimista de casi siempre.

La razón: hemos sufrido, por vez primera, el sinsabor del ‘no apto’ en la última prueba de la oposición a Escala Ejecutiva.

Si hasta ahora, desde que Saga es Saga, llevábamos una trayectoria intachable en materia de psicotécnicos en todos los procesos de acceso libre a los que nos habíamos enfrentado, en el día de ayer, la alegría no pudo ser completa.

Como comprenderéis, no nos mueve -nunca nos ha movido- el alarde estadístico. Nunca hemos publicado, ni lo vamos a hacer, el porcentaje de éxito en cada examen… Lo que nos duele es la frustración (provisional, espero…) de un proyecto personal; el tremendo disgusto de quien tanto trabajó, de quien tanto remó, para quedarse justo a la orilla, sin llegar a culminar su gran trayectoria seguida a lo largo del proceso.

Cuesta mucho llegar tan lejos… y cuesta casi más asimilar la no consecución del objetivo, cuando se ha llegado a tocar con la punta de los dedos.

No es la estadística. Es la persona

Y son muchas semanas conviviendo con esa persona, compartiendo sus temores, sus alegrías, sus dudas… Cuando decimos que sus éxitos son los nuestros y sus fracasos son nuestros fracasos, es algo totalmente cierto. La única diferencia es que es su futuro, no el nuestro, el que está en juego. Pero las emociones son parecidas.

Por eso hoy, como el día en que se publicaron las notas de las anteriores pruebas del proceso en cuestión, no habiendo conseguido el pleno entre los nuestros, no podemos estar plenamente contentos (por más que compartamos la exultante sensación de alegría de los que sí han logrado su meta, a los que felicitamos de nuevo, como no puede ser de otra manera).

Levantarse cuanto antes

Llegado este punto, a quien tan cerca se ha quedado del objetivo final, recordarle simplemente que ya ha demostrado que puede conseguirlo y que, por tanto, debe seguir perseverando, por duro y difícil que resulte de asimilar esta mañana…

La frase favorita de uno de nuestros tutores dice lo siguiente: “Si vas a tirar la toalla, que sea porque ya te secaste la frente para seguir luchando”. Eso es lo que debe presidir el ánimo de quien no sabe ahora mismo ni qué hacer…

Período de reflexión y de autocrítica

Lo que sí nos parece muy importante, en la vida en general, y en el mundo de las oposiciones en particular, es no conformarnos con lamer nuestras propias heridas. Debemos extraer de todo cuanto sucede una lectura y una conclusión.

A nivel de academia y a nivel individual…

Con carácter colectivo, debemos analizar lo que ha podido fallar para mejorarlo. Si bien este año se había trabajado sobradamente la tipología de ejercicio psicotécnico que finalmente fue elegida por la División de Formación, debemos replantear cuanto sea necesario con vistas a que no se repita, en la medida de lo posible, la no obtención del ‘pleno’ en tan doloroso trance. Y en ello estamos…

A nivel personal también… La oposición a la escala ejecutiva no es, por muchas razones, como la de acceso libre a escala básica. Si nos ceñimos a lo que hoy nos ocupa, los psicotécnicos, tampoco.

En el caso de la ejecutiva no contamos con los cinco meses mal contados con los que cuenta el opositor a la escala básica, desde que queda liberado de los exámenes de ortografía y temario, solo para prepararse los psicotécnicos (pasando por el reconocimiento y la entrevista, que no requieren la misma preparación).

En el caso de la ejecutiva, desde que terminas de leer el supuesto y de tener el examen oral del idioma obligatorio elegido hasta que te convocan para psicotécnico, apenas tienes un mes, mes y medio, para preparar los psicotécnicos. Por ello, no puedes dejar para esa fase final, únicamente, tu preparación de los mismos, máxime cuando no eres un genio reconocido y a prueba de bombas en dicha materia…

Hoy en día todo el mundo va bien preparado y no basta con cualquier cosa… Tienes que competir con todas las armas a tu alcance y poner toda la carne en el asador. Por esa razón, en nuestra academia insistimos (no con el éxito que nos gustaría) en que los psicotécnicos también hay que prepararlos, porque también te pueden dejar fuera.

Unas veces porque se ven muy lejanos y no se confía demasiado en llegar, otras porque se confía en que en otros años apenas han caído opositores contados con una mano, muchos opositores no dedican un segundo de su preparación a esta materia hasta que llega febrero. Y esto cada vez resulta más peligroso… A las pruebas me remito.

Nosotros tenemos la obligación de recordar al opositor (a ese opositor que se salta sistemáticamente las clases de psicotécnicos) que afronta un proceso selectivo multidisciplinar y que todas las pruebas son eliminatorias; y el opositor tiene la obligación de preparar todas esas pruebas. Igual que no puedes empezar a hacer el kilómetro o entrenar el circuito en septiembre o en agosto, no deberías dejar los psicotécnicos para tan tarde.

Aprendamos, pues, la lección, la dura lección que nos ofrece hoy, muy a su pesar y al nuestro, quien se ha quedado en puertas y preparemos con tiempo esta prueba que, aunque residual, es igualmente eliminatoria.