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Los delitos de odio en España

Delitos de odio

Esta materia es una de las dos nuevas incorporaciones al temario de Escala Ejecutiva, junto con la protección de los datos personales, y no es por casualidad.

Nueva convocatoria para ejecutiva

Con fecha de 28 de junio de 2019 ha visto la luz la tardía convocatoria a la oposición a escala ejecutiva para 2019. El temario que deberán preparar los opositores concurrentes es el mismo de los últimos años, con tan solo dos ‘añadidos’: en el tema 5, un epígrafe sobre “Protección de datos personales y garantía de los derechos digitales”; y en el tema 31, el correspondiente a los delitos de odio.

Pinchando aquí, puedes tener acceso a dicha convocatoria: Enlace.

Sobre la protección de datos ya se ha comentado bastante y seguiremos haciéndolo. Hoy deberíamos hablar de los delitos de odio.

Los delitos de odio: concepto

La Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR), en su reunión del Consejo de Ministros celebrada en Maastricht en diciembre de 2003, definió los delitos de odio como “Cualquier infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o las propiedades, donde la víctima, el local o el objetivo de la infracción se elija por su, real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un determinado grupo basado en una característica común de sus miembros, como su raza real o perceptiva, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la edad, la discapacidad intelectual o física, la orientación sexual u otro factor similar”.

Por su parte, la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA) los considera como delitos motivados por intolerancia hacia ciertos grupos sociales, en los que destacan dos aspectos fundamentales: su motivación, basada en el prejuicio; y que el impacto de la infracción se extiende más allá de la propia víctima. Afecta al conjunto del grupo con el que la víctima se identifica, y puede causar división social entre el grupo de la víctima y el resto de la sociedad.

Legislación penal española

La plasmación práctica de dichos conceptos en el ámbito de nuestro Derecho Penal encuentra su acomodo mediante una doble circunstancia: para que exista un delito de odio deben existir dos componentes básicos, un delito base, que puede ser un delito ordinario, más la “motivación de odio y discriminación” como factor denominador común, reconocida expresa y contundentemente como circunstancia agravante del artículo 22.4 del Código Penal: “Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad”.

Medidas adoptadas para combatir los delitos de odio

El primer paso para poder erradicar un problema consiste en reconocerlo. Y en esa línea de actuación, se creó, mediante Instrucción 1/2018 de la Secretaría de Estado de Seguridad, la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio.

Dicha Oficina, entre otras funciones, funciona como observatorio sobre esta cuestión tan sensible, siendo responsable de la coordinación entre la Secretaría de Estado de Seguridad y sus organismos dependientes, a la hora del intercambio de información y su difusión; de la formación conjunta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con especial relevancia en el trato hacia las víctimas, así como cualquier otra cuestión que pueda servir para mejorar la actuación policial en la lucha contra esta criminalidad.

Estadísticas completas

Resulta sumamente ilustrativo comprobar los datos estadísticos recogidos por la referida Secretaría de Estado de Seguridad en su Informe sobre la evolución de los incidentes relacionados con los delitos de odio en España, cuya consulta íntegra se recomienda: Enlace.

No obstante, remarquemos, por su importancia, el incremento de los incidentes registrados en 2017 respecto del año anterior, tanto a nivel global, como particularmente en lo que concierne a las motivaciones ideológicas y las relativas a la xenofobia.

Asimismo, también resulta llamativa la estadística resultante de la distribución de los incidentes por la tipología delictiva, así como por el lugar de comisión del hecho (ojo a los eventos deportivos…).

Por todo ello, nos parece absolutamente justificada la incorporación al temario de las oposiciones a Policía Nacional (tanto en escala básica como en ejecutiva) de una materia tan actual, en la sociedad globalizada en la que convivimos personas de tantas ‘sensibilidades’ distintas.